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Reggae, fuerte conciencia de injusticia, resistencia, amor y humanidad

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) incorporó en su lista del patrimonio mundial inmaterial de la humanidad a la música reggae, a la que consideró digna de protección y promoción.

El comité especial de la organización indicó que este género musical, originario de Jamaica, tiene una fuerte conciencia internacional “sobre los temas de injusticia, resistencia, amor y humanidad”, gracias no solo a Bob Marley, el más famoso de sus exponentes, que difundió por el mundo el característico groove que remite al reggae.

También lo hicieron otros artistas como Peter Tosh, Dennis Brown, Lee Perry, Ken Boothe, John Holt, Gregory Isaacs y Max Romeo.

El reggae nació en Jamaica y tiene raíces antiguas, ligadas a la música de los esclavos africanos que llevaron a la isla los europeos. Pero fueron los elementos modernos los que dieron vida al reggae, marcado por elementos espirituales de la religión rastafari.

Los ritmos caribeños nacidos a finales de los años 60 tuvieron una fuerte expansión que afectó a diversas áreas socioculturales, con la asociación del consumo de cannabis a la meditación, hasta cruzar las fronteras de la isla y llegar principalmente a Gran Bretaña, antigua potencia colonizadora de Jamaica, y desde allí a toda Europa, Estados Unidos y el resto del mundo.

Ras, con unas largas rastas escondidas bajo un gorro, barba descuidada y chaqueta militar verde, refleja al 100 por ciento los cánones estéticos del artista del reggae.


“Amigos, ya era hora de que las Naciones Unidas otorgasen este reconocimiento al reggae. El reggae es vida. El reggae logra hacer vibrar el espíritu de la gente. El reggae es el alimento del alma. El ADN de todos los jamaicanos está impregnado de reggae. El reggae es capaz de unir a todos los pueblos”, aseguró Ras

Asimismo, Perry Hendricks técnico de sonido de Small World Studio, señalo que este ritmo permite la “liberación y la ligereza, la tensión tanto hacia lo divino como hacia la dimensión carnal”.


“Desde el principio de los tiempos el hombre recurrió a la música no solo para divertirse y bailar sino también para comunicarse, para sintonizar el cuerpo y la mente, para hablar con Dios y con los hombres. Y eso es lo que hace el reggae”, dijo el músico quien sus amigos músicos lo escuchan como si fuera un gurú.


No hay música que represente mejor la vida, con todas sus contradicciones y sus grandezas, con todos sus sentimientos de paz y rabia. Es una música en la que conviven la liberación y la ligereza, la tensión tanto hacia lo divino como hacia la dimensión carnal. La UNESCO acertó”, añadió.

Carl Lauder, quien ayudó casi toda su vida a dirigir Randy’s Records -uno de los sellos discográficos más importantes de reggae-, destacó la enorme labor de Bob Marley al hacer del reggae un compromiso de lucha.


“Bob hizo todo esto con una música que es un testimonio de fe y de compromiso de lucha, una música firmemente ligada a la realidad de Jamaica, pero llena de mensajes universales en los que millones de jóvenes se reconocen en todo el mundo”.

Por su parte, Father Culture destacó que con la acción de la UNESCO se espera que este sea el momento para cruzar las fronteras.


El reggae cambió la música popular y lo sigue haciendo. Merece ser protegido, no debe desaparecer o fusionarse con otra música. Estoy muy contento con la decisión de la UNESCO. El reggae todavía es necesario, para toda la humanidad, para cantar la rabia y el amor”.

En su elección, la UNESCO tomó en consideración la figura de Bob Marley, el “profeta” del reggae, que no solo fue el mejor artista jamaicano y la primera gran estrella internacional del llamado Tercer Mundo sino, sobre todo, autor e intérprete que supo dar vida con sus canciones a un sueño de libertad y paz como muy pocos supieron hacer.

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