Durante más de 20 años he caminado las calles de esta ciudad con una convicción clara: la vivienda no es una mercancía, es un derecho. Lo he dicho en asambleas vecinales, en la organización social y hoy lo sostengo desde una responsabilidad institucional que asumo con seriedad: presidir la Comisión de Protección Civil en el Concejo de la alcaldía Miguel Hidalgo.
Para muchos, vivienda y protección civil son temas distintos. Para quienes hemos acompañado la lucha por el derecho a la ciudad, son inseparables. No hay vivienda digna si ese espacio pone en riesgo la vida, ni sirve de mucho hablar de protocolos de emergencia cuando se tolera que miles de familias vivan en construcciones precarias, sin mantenimiento, fuera de norma y sin servicios básicos. La crisis de vivienda en la Ciudad de México no es sólo de precios o de gentrificación; es también una crisis de seguridad humana.
Desde la protección civil solemos llegar cuando la tragedia ya ocurrió: el sismo, el incendio, el colapso. Pero la política pública transformadora está en la prevención, y prevenir significa garantizar vivienda bien construida, con estudios de suelo, materiales adecuados, instalaciones seguras y rutas de evacuación claras. Eso no es un lujo técnico: es una obligación del Estado.
En ese contexto, también es justo reconocer cuando las instituciones cumplen. Vale dar una palmada clara a la Secretaría de Vivienda de la Ciudad de México, que gracias a su trabajo ha permitido que miles de familias tengan hoy un techo fuerte y sólido, no sólo en lo material, sino en dignidad. Su labor ha estado anclada en principios que compartimos desde la izquierda social: priorizar a quienes menos tienen, respetar el arraigo barrial y entender que la vivienda debe ser, ante todo, un espacio seguro.
Desde la mirada de la protección civil, cada vivienda bien planeada es un riesgo menos y una tragedia que se evita. Claro que falta mucho por hacer y la demanda sigue siendo enorme, pero la experiencia demuestra que sí se puede construir ciudad con enfoque social, responsabilidad técnica y compromiso ético.
La ciudad justa y segura que necesitamos no se edifica con desarrollos de lujo para unos cuantos, sino garantizando que todas y todos tengamos un lugar donde vivir sin miedo. La lucha por la vivienda digna es, hoy más que nunca, una lucha por la vida. Y desde la calle o desde el Concejo, esa es una causa de la que no pienso apartarme.

Concejal del PRD en MH y líder social.
El asertivo Información