El Día Internacional de la Mujer, también conocido como 8M, se ha convertido en una de las fechas más visibles en la agenda social de muchos países. Cada año aparecen mensajes, publicaciones y debates sobre su significado, pero aún existe una duda frecuente: ¿por qué el 8M no se felicita como otras fechas conmemorativas? A diferencia de celebraciones tradicionales, el 8M no busca festejar algo, sino recordar la lucha histórica de las mujeres por sus derechos y visibilizar las desigualdades que todavía existen en distintos ámbitos de la sociedad.
El Día Internacional de la Mujer tiene su origen en movimientos laborales y sociales de finales del siglo XIX y principios del XX. A lo largo del tiempo, el 8M ha evolucionado hasta convertirse en un momento clave para reflexionar sobre la igualdad de género, reconocer a quienes han impulsado cambios y exigir transformaciones pendientes.
¿De dónde viene la conmemoración del 8 de marzo?
El origen del Día Internacional de la Mujer se relaciona con las protestas de trabajadoras que, durante la industrialización, comenzaron a exigir condiciones laborales más justas. En ese contexto, miles de mujeres salieron a las calles para pedir jornadas más dignas, mejores salarios y el derecho a participar en la vida política.

Uno de los momentos clave ocurrió en 1908, cuando miles de trabajadoras marcharon en Nueva York para exigir cambios en sus condiciones laborales. Poco tiempo después, durante la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de 1910, la activista alemana Clara Zetkin propuso establecer un día internacional dedicado a visibilizar estas demandas.
Años más tarde, protestas de mujeres en Rusia durante 1917 también marcaron un punto importante en la historia del movimiento social, pues exigían “pan y paz” en medio de la crisis que vivía el país, situación que se vinculó con la Revolución Rusa de 1917. Con el tiempo, el 8 de marzo se consolidó como una fecha simbólica para recordar estas luchas.
Entonces… ¿por qué no se “felicita”?
Aunque muchas personas envían mensajes con buena intención, felicitar el 8 de marzo puede generar incomodidad porque el sentido de la fecha no es festivo. La jornada está ligada a la memoria de movimientos sociales que reclamaban igualdad y denunciaban injusticias.

Por esa razón, colectivos y organizaciones insisten en que el día debe entenderse como una oportunidad para reflexionar, escuchar y reconocer el camino recorrido por generaciones de mujeres. Más que flores o frases de celebración, la idea es recordar que muchas de las libertades actuales surgieron de procesos de protesta y organización social.
¿Qué acciones sí ayudan a conmemorar el día?
Existen distintas maneras de recordar la fecha de forma respetuosa. Una de las más comunes es informarse sobre la historia del movimiento feminista y compartir datos confiables que ayuden a entender el contexto de la jornada.
Otra forma de participar es escuchar las experiencias de mujeres en distintos espacios, ya sea en la escuela, el trabajo o la vida cotidiana. También es frecuente que se organicen conversatorios, actividades culturales o movilizaciones para abrir diálogo sobre temas como la igualdad laboral o la violencia de género.
Si te interesa participar en alguna actividad relacionada a la fecha, puedes unirte a las actividades de la jornada «Tiempo de Mujeres Festival por la Igualdad» en la Ciudad de México que se llevarán a cabo en más de 60 sedes dentro de la capital, con la participación de 1,500 artistas. Puedes visitar la página cultura.cdmx.gob.mx para más información relacionada a actividades, horarios y sedes.

El 8M también puede ser un momento para reflexionar sobre el entorno cercano y pensar qué cambios pueden impulsarse para construir relaciones más equitativas.
Ahora que tenemos presente que el 8M no es un día para dar felicitaciones, sino una fecha para recordar la lucha por los derechos de las mujeres, podemos visibilizar lo que aún falta por lograr y reconocer que la búsqueda de igualdad sigue siendo una tarea colectiva.
El asertivo Información