Durante la Primera Reunión Ordinaria 2026 del Grupo de Trabajo ‘Cero Niñas Madres’, sostenida por el Grupo Interinstitucional para la Prevención del Embarazo (GIPEA), la Secretaría de las Mujeres reafirmó su compromiso para erradicar el embarazo infantil en México, una de las formas más críticas de violencia de género.
La sesión, encabezada por la subsecretaria del Derecho a una Vida Libre de Violencias, Ingrid Gómez, y la secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), Silvia Lorena Villavicencio, sirvió para trazar el programa de trabajo que se alinea con la Fase III de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), cuyo objetivo principal es eliminar la maternidad infantil y reducir significativamente el embarazo adolescente para el año 2030.
La subsecretaria enfatizó que el embarazo en niñas de 10 a 14 años no puede verse de forma aislada, pues es un síntoma de una violencia sistemática. “Al erradicar embarazos infantiles también estamos erradicando formas de violencia y discriminación”, puntualizó, al tiempo que recordó que cuatro de cada diez mujeres registradas en el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (BANAVIM) son menores de 29 años, lo que evidencia agresiones que comienzan desde la niñez.
En este sentido, la funcionaria instó a todas las instituciones presentes a trabajar de forma coordinada para alcanzar la meta de ‘Cero Niñas Madres’.

Como eje central de esta política, se destacó la implementación de la Ruta NAME (Niñas y Adolescentes Madres y/o Embarazadas) en todo el territorio nacional. Esta ruta busca garantizar que, cuando una niña llegue a cualquier servicio público, reciba atención integral, acceso efectivo a la salud sexual y reproductiva, y un acompañamiento jurídico que evite la revictimización.
El Programa de Trabajo del Grupo ‘Cero Niñas Madres’ se enfoca en tres ejes: la prevención de la violencia sexual, la atención oportuna a las víctimas y la erradicación de los matrimonios y las uniones tempranas forzadas, prácticas que aún persisten en diversos territorios y que limitan el desarrollo y el ejercicio de los derechos de las niñas.
Villavicencio Ayala apuntó que “erradicar el embarazo infantil implica acabar con una de las violencias comunitarias más importantes que se da en este país”.
En tanto, la secretaria técnica del Consejo Nacional de Población y coordinadora del GIPEA, Gabriela Rodríguez, advirtió sobre los retos que enfrenta la estrategia. “Hay un cambio cultural muy grande. Lo que nos queda es lo más difícil: terminar con las uniones tempranas que son prácticas arraigadas”.
El asertivo Información