En la gestión pública hay una diferencia fundamental entre administrar lo que ya existe y priorizar lo que realmente importa. En la alcaldía Miguel Hidalgo una de esas prioridades es clara y no admite matices: la seguridad de nuestras familias depende de un sistema de Protección Civil funcional, equipado y respaldado con decisiones responsables.
Hoy enfrentamos una carencia que no es menor ni técnica: la Dirección Ejecutiva de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil no cuenta con un camión multipropósito. Y es importante decirlo con todas sus letras, porque a veces desde la comodidad de una oficina se pierde la dimensión real del problema.
Un camión multipropósito no es un lujo ni un capricho administrativo. Es el corazón operativo de un primer respondiente. Se trata de una unidad diseñada para atender incendios, inundaciones, rescates en estructuras colapsadas y emergencias prehospitalarias de manera simultánea. Cuenta con equipo de bombeo, plantas de luz, herramientas hidráulicas, las conocidas “quijadas de la vida”, y capacidad de carga para equipo especializado. En pocas palabras: es la diferencia entre reaccionar a tiempo o llegar tarde.
Cuando ocurre un siniestro en Miguel Hidalgo, los minutos salvan o arrebatan vidas. Obligar a nuestro personal de Protección Civil a operar sin esta herramienta esencial es condenarlos a trabajar a marchas forzadas, limitando su capacidad de respuesta ante emergencias de gran magnitud. Y eso, como concejal, no puedo normalizarlo.
Nuestra responsabilidad más sagrada es la vigilancia del gasto público. El presupuesto no puede ser un cheque en blanco aprobado en sesiones apresuradas. Votar “a ojos cerrados” es fallarle a los vecinos. Cada partida presupuestaria debe responder a una necesidad diagnosticada en territorio, no a inercias administrativas ni a cálculos políticos.
No podemos exigir resultados si en la mesa de negociación negamos las herramientas básicas. Un voto responsable es aquel que sabe exactamente qué impacto tendrá cada peso en la calle, en una emergencia real, en una noche de lluvia o en un incendio inesperado.
A esto se suma un problema institucional que no podemos seguir ignorando. La Ley de Alcaldías es clara: el Concejo debe sesionar mensualmente con su Presidente. En Miguel Hidalgo esta obligación ha sido la excepción, no la regla. Más allá de la sesión para aprobar el presupuesto, los temas de fondo han quedado en el aire, sin seguimiento ni debate constante.
Como presidente de la Comisión de Protección Civil, la falta de sesiones ordinarias me impide transparentar las carencias del área y proponer soluciones técnicas de manera formal. El aislamiento institucional no genera eficiencia; genera opacidad. El Concejo debe ser un órgano vivo, de discusión seria, donde la seguridad no sea un tema secundario ni incómodo.
Por ello hago un llamado enérgico, pero constructivo, a la administración y a mis compañeras y compañeros concejales: miremos de frente las necesidades de Protección Civil. La adquisición del camión multipropósito y la regularización de nuestras sesiones no son demandas políticas, son obligaciones institucionales.
La prevención no tiene bandera. Pero la omisión, sí tiene responsables. Es momento de legislar con los ojos abiertos y con la seguridad de los vecinos como prioridad absoluta.

Concejal en MH y líder social.
El asertivo Información