Miles de habitantes de Groenlandia y Dinamarca se manifestaron el sábado y domingo pasado en defensa de la soberanía y el estatus autónomo de la isla ártica, tras las crecientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de intentar presionar para que Washington controle Groenlandia. La respuesta de la población fue contundente: “Groenlandia no está en venta”, “Manos fuera de Groenlandia” y “No estamos en venta” fueron algunos de los gritos más escuchados.
Las protestas, consideradas las más grandes en la historia reciente de Nuuk, la capital groenlandesa, reunieron a miles de personas, según estimaciones de los propios organizadores, hasta una cuarta parte de los aproximadamente 20 mil habitantes de la ciudad, quienes marcharon desde el centro hasta la embajada de Estados Unidos portando banderas locales, consignas de rechazo y símbolos de resistencia frente a lo que consideran una amenaza a su autodeterminación.
Protestas también en Dinamarca y solidaridad europea
Simultáneamente, grandes movilizaciones tuvieron lugar en Copenhague y otras ciudades danesas como Aarhus, Odense y Aalborg, donde residentes, políticos y organizaciones groenlandesas residentes manifestaron solidaridad con sus conciudadanos en Nuuk. En la capital danesa, miles de personas recorrieron el centro al unísono, coreando “Groenlandia no está en venta” y avanzando hacia la Embajada de Estados Unidos en una demostración sin precedentes de apoyo a la soberanía groenlandesa.
Las manifestaciones también incluyeron consignas como “Manos fuera de Groenlandia” o parodias de símbolos políticos estadounidenses, como gorras con el mensaje “Make America Go Away”, un juego con el slogan estadounidense “Make America Great Again”, que se ha convertido en un símbolo de rechazo a las presiones externas.
Mensaje claro de los groenlandeses
Participantes de todas las edades se hicieron sentir en las calles. Algunos manifestantes señalaron que es esencial que su comunidad tenga el control de su propio destino, su cultura y sus recursos, y rechazaron categóricamente cualquier intento de injerencia extranjera que, según ellos, amenace su forma de vida y derechos consagrados por acuerdos internacionales.
Estas protestas se dan en medio de una creciente crisis diplomática entre Estados Unidos y Europa tras las recientes declaraciones y acciones de Trump. En semanas recientes, Trump ha expresado sus ambiciones sobre Groenlandia, incluyendo amenazas tarifarias y declaraciones sobre seguridad estratégica, con su frustración por no recibir el Premio Nobel de la Paz, lo que ha intensificado las tensiones.
Dinamarca, que mantiene la soberanía del territorio ártico, y países europeos aliados han rechazado enérgicamente cualquier intento de coerción o anexión, manteniéndose firmes sobre que Groenlandia no está en venta ni será cedida bajo presión externa. Esta posición se vio reflejada tanto en las calles como en declaraciones políticas oficiales, y ha movilizado a ciudadanos y políticos de toda la región.
El asertivo Información