El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó aclarar si contempla el uso de la fuerza para tomar el control de Groenlandia, después de enviar una carta al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, en la que afirma que, tras no ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz, “ya no siente la obligación de pensar únicamente en la paz”. La respuesta oficial a la pregunta directa sobre el posible uso de fuerza fue un escueto y deliberado “sin comentarios”.
La misiva, cuya autenticidad fue confirmada por Støre, vincula explícitamente su frustración por no haber recibido el premio con una visión más agresiva de la política exterior estadounidense. En ella, Trump cuestiona el derecho de Dinamarca sobre Groenlandia, territorio con amplio grado de autonomía dentro del Reino de Dinamarca, y argumenta que “el mundo no está seguro a menos que tengamos control completo y total de Groenlandia”.

Trump amenaza con imponer aranceles a países europeos
La carta y la nueva retórica generaron una fuerte reacción internacional, intensificando un conflicto diplomático que ya venía desarrollándose en las últimas semanas. Trump amenaza con imponer aranceles del 10 % a varios países europeos, incluidos Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, si no aceptan negociar la adquisición de Groenlandia. Las sanciones punitivas podrían aumentar hasta un 25% si no se llega a un acuerdo.

Las potencias europeas, por su parte, cierran filas en defensa de la soberanía danesa sobre el territorio ártico. Líderes de la Unión Europea advierten que cualquier presión económica o intento de coerción sería contraproducente y debaten posibles medidas de respuesta que incluyen sanciones a productos estadounidenses.
¿Por qué Groenlandia resulta estratégico para EUA?
Groenlandia, la isla más grande del mundo, adquiere ahora relevancia estratégica creciente debido a su posición geográfica entre Norteamérica y Europa y a su proximidad al Ártico, una región clave en la competencia entre potencias como Estados Unidos, Rusia y China. Además de su importancia militar potencial, control de rutas aéreas y marítimas en el Ártico, la isla es rica en recursos naturales como minerales críticos y posibles reservas de hidrocarburos, factores que la convierten en pieza codiciada para Washington.
Históricamente, la idea de que Estados Unidos adquiera la isla no es nueva: ya en 2019 Trump había expresado interés en comprar Groenlandia, una propuesta que fue rechazada de plano por Dinamarca y las autoridades groenlandesas, que insisten en que “Groenlandia no está a la venta” y que cualquier decisión sobre su futuro debe ser tomada por su pueblo y bajo el marco del derecho internacional.
EU pone alianzas en riesgo con la OTAN
La escalada ya genera preocupación dentro de la propia OTAN, la alianza militar que une a Estados Unidos con las naciones europeas implicadas. Algunos dirigentes europeos señalan que una acción estadounidense para forzar el cambio de soberanía sería incompatible con los principios de la alianza y podría poner en riesgo la cohesión transatlántica.
En paralelo, líderes groenlandeses expresaron su rechazo explícito a cualquier intento de anexión a Estados Unidos, defendiendo la autodeterminación de la isla y solicitando que su futuro sea decidido en diálogo conforme al derecho internacional.
El asertivo Información