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Ingobernabilidad mezquina

En política, pocas cosas resultan tan peligrosas como gobernar desde el capricho. Y en la Miguel Hidalgo hoy padecemos exactamente eso: una administración encabezada por Mauricio Tabe que parece tomar decisiones no con base en el interés público, sino desde el enojo.

Se acerca el Mundial. Un evento de escala global que, nos guste o no, representa una oportunidad histórica para la Ciudad de México. Y aunque muchos insistan en vender la idea de una avalancha extranjera, la realidad es otra: la mayor derrama vendrá del turismo nacional. Gente de todos los estados que llegará buscando espacios públicos, actividades gratuitas y una ciudad abierta.

Pero en Miguel Hidalgo no. Aquí no habrá Fan Fest. ¿La razón? Oficialmente, falta de dinero. Extraoficialmente, una rabieta política contra la jefa de Gobierno, Clara Brugada.

Porque hay que decirlo con todas sus letras: cancelar un evento gratuito de esta magnitud no es una decisión técnica, es una decisión política. Y una profundamente mezquina. Se trata de no reconocer que la estrategia del Gobierno capitalino funciona, de no conceder ni un centímetro al adversario, aunque eso implique darle la espalda a los propios vecinos.

El alcalde dijo que no habrá Fan Fest.

Y entonces viene la contradicción que ofende: no hay dinero para el Fan Fest, pero sí lo hay, y de sobra, para otras prioridades bastante discutibles. Bastaría, por ejemplo, sentarse con Vía Pública para dimensionar el flujo de recursos que entra a la alcaldía, particularmente en zonas como Polanco, ese escaparate que tanto presumen como si fuera obra propia, cuando en realidad es resultado de años de inversión privada y abandono selectivo.

Porque esa es la otra cara del problema: en Miguel Hidalgo no se gobierna para todos. Se gobierna para unos cuantos. Para los mismos de siempre.

El propio alcalde ha reconocido que no puede garantizar seguridad ni servicios básicos durante el Mundial. Y uno se pregunta: si no puede en un momento extraordinario, ¿qué nos dice eso de su capacidad en lo cotidiano? Porque los problemas de seguridad, de servicios urbanos, de orden en el espacio público, no nacen con el Mundial. Llevan tiempo acumulándose. La diferencia es que ahora quedarán exhibidos.

Decir que no hay condiciones para organizar un evento masivo es, en el fondo, aceptar una derrota anticipada. Es reconocer incapacidad. Y más grave aún: es renunciar a gobernar por la gente que le dio su voto de confianza.

Mientras otras alcaldías entienden el momento y se preparan para recibir, activar y aprovechar, en Miguel Hidalgo se opta por cerrar, por restar, por ausentarse.

El Mundial llegará, con o sin el ánimo del alcalde. La gente también. Lo que no llegará será la oportunidad que hoy, por mezquindad o ineptitud, se está dejando ir.

Y eso, hay que decirlo claro, también es una forma de ingobernabilidad.

Oscar Munguía, concejal en Miguel Hidalgo y líder social.

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