El desgarrador grito de ‘¡Ay, mis hijos!’ recorriendo las calles empedradas o los canales oscuros conforma el núcleo de la leyenda más célebre y arraigada de México: La Llorona. Su presencia cruza fronteras, adaptándose a las particularidades de cada estado, pero manteniendo siempre una atmósfera de profunda tragedia y misterio sobrenatural.
El origen prehispánico: Cihuacóatl, la Mujer Serpiente
Historiadores y antropólogos señalan que el mito de La Llorona posee profundas raíces prehispánicas conectadas con Cihuacóatl (la Mujer Serpiente), una de las deidades mexicas asociadas a la tierra, la fertilidad y los presagios funestos. Según las crónicas de Fray Bernardino de Sahagún, antes de la llegada de los conquistadores españoles los antiguos nahuas escuchaban los lamentos nocturnos de una mujer que auguraba la caída de Tenochtitlán.
Cihuacóatl era una diosa dual: representaba la fertilidad y la vida, pero también estaba vinculada con la muerte y los presagios. Se le representaba con un rostro descarnado y una serpiente enroscada en su cuerpo, y se creía que aparecía por las noches para anunciar desgracias.
En el Códice Florentino, Sahagún documenta que los mexicas escuchaban voces de mujer que se lamentaban en la noche, presagiando la llegada de los españoles y la destrucción de su imperio.

La transformación colonial: la madre que ahoga a sus hijos
Durante la Colonia, el relato se transformó en la trágica historia de una mujer mestiza o indígena que, consumida por los celos o la desgracia, ahogaba a sus hijos en un río, condenándose a vagar eternamente por las riberas acuáticas.
Existen varias versiones del mito colonial:
- La mujer que descubre la infidelidad: Una mujer de alta sociedad descubre que su esposo le es infiel. En un arrebato de celos, ahoga a sus hijos en el río. Al darse cuenta de lo que ha hecho, se suicida y su espíritu queda condenado a vagar por las orillas, llorando eternamente por sus hijos
- La madre que pierde a sus hijos: Una madre pierde a sus hijos en un accidente o por enfermedad. Su dolor es tan grande que su espíritu se niega a abandonar el mundo terrenal, buscándolos incansablemente por ríos, canales y calles
- La mujer que es asesinada: Una mujer es asesinada junto a sus hijos. Su espíritu vaga por el lugar donde ocurrió la tragedia, lamentándose y asustando a quienes se acercan.
En todas las versiones, La Llorona aparece vestida de blanco, con el cabello largo y suelto, y su grito ‘¡Ay, mis hijos!’ hiela la sangre de quienes la escuchan.
La Llorona en Xochimilco: el espectáculo nocturno
Actualmente, presenciar las puestas en escena nocturnas de La Llorona en el embarcadero de Cuemanco, en Xochimilco, es una experiencia imperdible para el turismo cultural. Durante la temporada de Día de Muertos, los recorridos en trajinera para ver las obras teatrales de La Llorona en los canales convocan a miles de visitantes nacionales y extranjeros cada año.
La obra se presenta en un escenario natural: los canales de Xochimilco. Los espectadores abordan trajineras que navegan por los canales mientras actores caracterizados como La Llorona, su esposo, sus hijos y otros personajes recrean la trágica historia.
En el cine y la cultura popular
La leyenda de La Llorona ha sido llevada al cine en múltiples ocasiones. La película más reciente es ‘La Llorona’ (2019), dirigida por Jayro Bustamante, quien utiliza el mito como metáfora política sobre el genocidio guatemalteco. La cinta fue nominada al Premio Goya como Mejor Película Iberoamericana y ganó el Premio del Público en el Festival de Venecia.
En México, la película ‘La Llorona’ (1960), dirigida por René Cardona, es considerada un clásico del cine de terror mexicano. La actriz María Félix interpretó a La Llorona en la cinta ‘La Llorona (1933).
El asertivo Información